Aplicaciones · 7 min
Cuándo necesitas una aplicación web (y cuándo no)
Una regla simple para no gastar un proyecto de software en lo que debería ser una web o una hoja bien hecha.
No todo lo que se puede programar se debe programar. Una aplicación web tiene sentido cuando hay usuarios, estados, permisos e histórico. Si solo hay que explicar y recoger un email, necesitáis una web. Si solo hay diez filas, quizá una hoja.
Señales de que sí
Varias personas tocan el mismo dato. Hay estados (pedido, pagado, enviado). Hay roles. Hay que consultar el pasado. El error sale caro. El proceso se repite cada día y ya no cabe en la cabeza de una persona.
Señales de que no
Queréis “una app” porque suena moderno. El proceso cambia cada semana y nadie lo ha escrito. No hay nadie que vaya a usarla de verdad. Un SaaS de 30 €/mes ya cubre el 90 % y el 10 % restante no es vuestra ventaja.
El punto intermedio
A veces la respuesta es una web con un área privada pequeña, o una automatización entre el formulario y el CRM. Eso no es rendirse: es no construir un producto que nadie mantendrá.
Cómo decidir en una conversación
Pedimos el flujo en una página: quién entra, qué decide, qué no puede fallar. Si no se puede dibujar, no se puede construir bien. El brief de este sitio sirve precisamente para ver si el encaje es web, aplicación o software.